¡Como siempre, sed bienvenidos, amigos!
Ante todo, queremos daros las gracias por haberos implicado con tanta voluntad, con tanta tenacidad en ese camino de las terapias que deseábamos fuera el vuestro desde hace ya unos años.
Somos conscientes de que a algunos eso les ha costado toda clase de esfuerzos. Si habéis podido sostener este esfuerzo es porque habéis percibido que, en este lugar, y en los que lo han precedido, habéis encontrado “algo” capaz de alimentar vuestro corazón, vuestra alma y reforzarlos añadiendo un pétalo, un sentido, un color más a vuestra vida, a esta vida. Por esa clarividencia de alma, por esa voluntad que habéis sabido manifestar a pesar de ciertas trampas, os damos las gracias.
Contribuís de ese modo a agrandar la familia cada vez más numerosa de las almas que deciden comprometerse firmemente a reformar este mundo. Sabéis más ahora que hace tres años, por tanto, conocéis ahora un poco más que hace tres años, y ese saber y ese conocimiento, no lo ignoráis, también tienen su contraparte. Es un poco debido a esas contrapartes que nos hemos querido dirigir a vosotros hoy, porque lo que vais a asumir, en especial a partir de ahora o dentro de algunos días, implica ciertas responsabilidades.
Cuando tenemos entre manos una herramienta como esta que tenéis ahora, hay otras, evidentemente, pero hablemos de esta, “algo” en las profundidades del ser no puede evitar enorgullecerse, ¡es legítimo!
¡Cuando crecemos, crecemos! Y lo sabemos, y comprendemos íntimamente todo lo que eso quiere decir, todo lo que eso implica como servicio. Pero hay, como sabéis también, el servicio hacia uno mismo, o más bien “hacia mi” y el servicio hacia el otro. Y a veces estos dos tipos de servicio se encuentran extrañamente, se mezclan para hacer un extraño revoltijo, hay que decirlo, y quisiéramos incidir sobre eso.
La vía que la mayoría de vosotros vais a emprender, o vais a seguir alimentando con estos nuevos instrumentos, es una vía que EXIJE, decimos bien E-X-I-G-E, insistimos en esa palabra, una INTEGRIDAD ABSOLUTA. Por supuesto cada uno, cada una de vosotros intenta respetar esa integridad, lo sabemos, porque fundamentalmente vuestras almas reclaman eso y quieren encarnar completamente eso. Pero más allá de lo fundamental, no ignoráis que las personalidades humanas siguen siendo personalidades humanas, es decir, que la Integridad con I mayúscula que concierne a la vez al mundo de la materia y al mundo del alma y al del espíritu no es tan evidente de encontrar y de estabilizar en uno mismo, y eso, a veces, a pesar de todas las buenas voluntades.
Y esta es la razón por la que, en círculos como el vuestro, círculos que irán a creciendo, se desarrolla fácilmente las necesidades de poder, las necesidades de controlar a veces al otro, las necesidades de alimentar la personalidad de mil y mil maneras. Y estas necesidades, pues bien, ya lo sabéis, pero queremos repetirlo, estas necesidades generan bastante fácilmente la simulación, y la simulación es una mentira, la falsificación, la cual es una mentira también, una apropiación y, en definitiva, una especie de comedia que puede desarrollarse tranquilamente en círculos concéntricos alrededor de uno mismo.
Sabéis muy bien de qué hablamos, las trampas de la encarnación y las trampas de todo lo que nos pone en relación especialmente con lo invisible y el juego sutil de las energías, son extremadamente numerosas. Puede que os esperen, insistimos sobre eso, ¡que os esperen ahí donde vosotros no las esperáis! A veces justo en el corazón de vuestras mejores intenciones, quizás simplemente para alimentar una luz que consideráis insuficiente.
Así pues, os pedimos, amigos que partís ahora con paso nuevo en este camino: no hagáis trampa, no simuléis nada, no pretendáis, porque todo lo que hace trampa, que simula o que pretende, tarde o temprano se deshinchará. Y esta fase, no solo es dolorosa para quien la vive ¡sino que también densifica! Entonces, no hagáis trampa, sed simplemente vosotros mismos en lo que podáis o no hacer. Por supuesto, es una llamada a la HUMILDAD. Ya hemos hablado de eso con vosotros, habéis hablado de eso entre vosotros, leéis cosas a este respecto, pero os lo decimos, a pesar de todo lo que sabéis de ese camino, a pesar de todo lo que conocéis de él y las experiencias que ya tenéis:
¡SED VOSOTROS MISMOS, Y SED HUMILDES!
Naturalmente, no podréis evitar que a lo largo de los años se formen pequeños cenáculos, que se constituyan a veces a vuestro alrededor, a veces a causa de vosotros, es humano, es normal y eso puede engendrar cosas hermosas, pero eso también puede engendrar tanto cosas nefastas como cosas bellas.
La no-verdad termina tarde o temprano por envenenar a aquel que se deja atrapar en su juego y sus círculos concéntricos. En verdad, esto se os ha dicho muchas veces y todos estáis de acuerdo, naturalmente, ¿quién no lo estaría? En verdad, no hay ningún juego al que jugar, sois lo que sois y es siendo lo que sois como os convertiréis en lo que lleváis en vosotros.
El crecimiento es una cuestión de paciencia. Marcharéis de aquí con uno o dos trozos de papel, os sentiréis orgullosos y eso es legítimo, pero un trozo de papel, lo sabéis, no es más que un trozo de papel. La verdad de quienes sois… ¡está aquí! Y vosotros, vosotros no os podréis engañar durante mucho tiempo. Quizá durante algún tiempo, arrastrando a algunos de vosotros por itinerarios sembrados de baches; si es eso lo que tenéis que vivir por un tiempo, pues bien, ¡lo viviréis!
Lo que queremos alimentar en vosotros y recordaros absolutamente, es que:
LA HUMILDAD, LA SINCERIDAD, LA ESPONTANEIDAD, LA VERDAD
es lo que hace a los verdaderos terapeutas, porque sabéis que no son simplemente los cuerpos lo que tocáis, lo que tratáis, sino en primer lugar y, ante todo, e insistimos sobre eso, el ALMA, el alma humana en su manifestación vibratoria sobre esta tierra. Si contribuís, por poco que sea, a empujar a las almas hacia arriba, es decir, a revelarse más a sí mismas, entonces vuestra misión se habrá realizado. Si por el contrario… si por el contrario y con toda clase de artificios por delante atraéis estas almas un poco más hacia abajo, las haréis más densas, y, aún con buenas intenciones de partida, estad seguros de que os equivocaréis de camino, queremos insistir sobre eso.
Sois relativamente numerosos y es necesario que ese número comprenda la esencia de lo que ha aprendido y sepa mirar en sí mismo regularmente para ver, no solo dónde pisa en ese momento, sino dónde piensa que va a poner los pies y adónde proyecta ir, pues algunos de vosotros no ignoráis que tanto se nutre un terapeuta de su tratamiento como lo hace el paciente que lo recibe, y este es el alimento que se ofrece a sí mismo a partir del momento que emprende una búsqueda interior, aunque esta esté orientada también hacia el exterior. Es todo ello lo que alimenta, muy sutilmente si no se está atento, a lo que llamamos “el ego”. Entonces amigos que amamos, que vemos vivir, que a veces seguimos día tras día cuando se presentan ciertas dificultades, amigos a los que hemos esperado hoy aquí y que habéis franqueado ciertos obstáculos, dudas, cuestionamientos, ¡no os dejéis caer en la trampa! No es a nosotros a los que decepcionarías si cayeseis en todas las trampas que pueden presentarse a vosotros, es el fondo de vuestro corazón el que se decepcionaría.
Sabemos que la mayoría de vosotros vais a emprender muy seriamente una ayuda y eso es hermoso, eso es fuerte, eso ha sido querido, pero que no transcurra un solo día, os lo pedimos, sin que vuestra conciencia se diga a sí misma:
“¿EN QUÉ PUNTO ME ENCUENTRO? ¿A DÓNDE VOY? ¿Y CON QUIÉN?”
Es así como vuestras almas crecerán, es así también como crecerán aquellos que se acerquen a vosotros.
Sí, os hemos observado mucho a lo largo de los años, no como jueces, estad seguros, no tenemos un alma que mira en esa dirección, os hemos observado como amigos, incluso como padres. Y en unos y otros, observando, pero amando, hay preguntas que estallan un poco por todo en vosotros. Os pedimos que tengáis la sencillez de formularlas.
Pregunta: Habéis dicho que podemos ir en una dirección contraria a la que deseamos, aún armados de buenas intenciones. En ese caso, ¿cómo saber si a pesar de las buenas intenciones vamos por un camino equivocado?
Respuesta: Si vas con tu intelecto no puedes saberlo, porque el intelecto siempre encuentra razones, excusas, pretextos, ves, para sentirse satisfecho de lo que realiza a través del cuerpo, a través de las terapias, a través de la encarnación globalmente hablando. Es al corazón al que se tiene que interrogar, al que se debe recurrir regularmente. Por eso antes decíamos: hagámonos esta pregunta regularmente: “¿En qué punto estoy realmente, hoy, en este instante, y hacia dónde me dirijo?”
¿Es realmente mi voluntad ayudar, comunicar la paz, comunicar la salud, comunicar la claridad al ser, y las fuerzas a todos los niveles, o quizás estoy muy sutilmente hinchando solo mi personalidad? ¿Cuál es mi meta? ¿Añadir una disciplina a mi tarjeta, hacer crecer mi gabinete, mi clientela? No es que eso sea tóxico en sí, sino que eso no debe figurar arriba de la lista de aquello que os habita. ¿O por el contrario soy en primer lugar un alma que quiere ofrecer la luz, sea cual sea la dimensión de su gabinete, lo que tenga que escribir en su tarjeta de visita o sea cual sea el resultado a todos los niveles?
La materia puede ser muy bella, puede ser muy noble, pero no es ella la que debe controlar los mandos del vehículo. No tiene que conducir a luchas de poder, y se cae fácilmente en juegos de personalidades que se enfrentan. Todos conocéis esto, parte de una nimiedad y acaba en un conflicto, el conflicto de las malas lenguas que difunden esto, que difunden aquello… Haced todo lo que esté en vuestro poder para alzaros por encima de este tipo de vibraciones.
Lo que se os pide simplemente, a través de las terapias y también más allá de las terapias, es ofrecer a todos los niveles la Onda de Sanación Crística, sencillamente. Muy sencillamente, tal como sois, sin querer tampoco desmenuzar todo lo que pasa en vosotros y a vuestro alrededor. Vuestro destino es la Altitud y esta es el destino que debéis insuflar en los demás.
P: El ego puede llevarnos a través de las terapias hacia un lugar de poder, pero también puede hacer lo inverso y hacernos creer que somos más limitados de lo que realmente somos. Y, finalmente, a veces es difícil separar el grano de la paja. Cuando abrimos la puerta de la confianza, esta abre también la de un cierto orgullo en el sentido noble del término y, al mismo tiempo, el ego puede divertirse con eso y engañarnos, cuando, de hecho, no estamos “a la altura”. Por eso, encontrar el equilibrio entre estas dos polaridades no es evidente.
R: Es la vida la que no es evidente, retomando tu expresión. ¡Es la vida! Y la vida es un mecanismo amoroso y enseñante que hay que tener el valor de recorrer. Para responder a tu pregunta, la cual no es en realidad una pregunta, sino que más bien es una constatación, efectivamente qué te podemos responder si no es: “no hay receta”. Hay que experimentar, hay que explorar las avenidas, hay que equivocarse, hay que saber mirar hacia un lado, mirar hacia otro, visitar a veces los callejones sin salida, tener desventuras y tener el CORAJE de hacer algo. Y es teniendo el coraje de hacer ese “algo” cómo los interrogantes como los tuyos acaban por desvanecen por sí mismos, a dejar de tener consistencia. Nunca hay un final cuando se emprende algo y no solo a nivel de las cosas del espíritu, nunca hay garantías. ¡Vivir es un riesgo! Y un riesgo que hay que tomar. Entonces sí, por supuesto, todo el mundo puede, como dices, dejarse engañar igual que puede engañar a otro. Es el juego de los equilibrios o de los desequilibrios lo que constituye vuestra aventura terrestre. Vida tras vida, experiencia tras experiencia, avanzad en medio de todo eso sin haceros demasiadas preguntas. La CONFIANZA en el camino del espíritu es casi tan fundamental como la capacidad de amar.
P: Con todas esas formaciones que acaban de terminar, ¿cómo veis ahora las terapias esenias? ¿Se van a divulgar?
R: Tienen que divulgarse. Pero permíteme decirte que solo se divulgarán de verdad si por vuestro lado hay un rigor, una atención hacia todo, no solo hacia lo que intentáis poner en pie ahí donde está cada uno, sino atención no solo hacia los individuos sino hacia los seres, hacia las almas que vendrán a veros. Por tanto, un RIGOR, una ATENCIÓN, una SINCERIDAD y NO una COMPETITIVIDAD.
¡Estad atentos a todo lo que vais a encontrar y sed auténticos! Estos tratamientos solo se podrán desarrollar si sois, lo repetimos, realmente vosotros mismos sin jugar ningún juego, y esto nos remite, hermano, a lo que decíamos antes. Procurad restituir lo que habéis recibido sin engañar y teniendo en cuenta las personalidades. ¡RESPETAROS UNOS A OTROS en este camino!
No veáis el o los lugares donde trabajáis como territorios por defender, por preservar, por proteger, eso no tendría ningún sentido. Si entráis en esa dinámica territorial, si podemos llamarla así, nada podrá crecer porque perderéis vuestra luz, perderéis el verdadero hilo crístico.
¡RESPETAROS! ¡RESPETAD LO QUE HABÉIS RECIBIDO!
No lo adaptéis a vuestras necesidades o a vuestros deseos del momento. Preservad una cierta calidad de luz y preservad vuestro corazón, no os traicionéis detrás de un pretexto de difusión, digamos, en definitiva, por defender una implantación en la materia. Comprendemos muy bien que necesitáis vivir, que tenéis que enfrentaros a un mundo que no es tierno, que tenéis que comer, hacer que los vuestros vivan, es un hecho, pero no creáis que se puede llegar a todo eso con eventuales conflictos, eventuales mentiras, aunque al principio eso puede parecer que os sonríe. ¿Veis amigos? siempre volvemos a lo mismo.
¡Sed auténticos! ¡Sed amorosos! No os dejéis atrapar por los pretextos de todas las contingencias posibles. Veis, cuando dentro de unas horas, finalmente, se os entregue, no digamos un diploma, sino un certificado y con ese certificado una hoja en la que figurarán una nota y algunas observaciones. Ya lo vemos, algunos egos se van a hinchar y otros un poco menos. Sea cual sea el informe de lo que se os entregue, no os dejéis afectar de una manera u otra por esa hoja de papel, deberíamos decir, ese trozo de papel.
Siempre hay razones para glorificarse y razones para entristecerse o enfadarse. Deciros simplemente: he recibido plenamente lo que era capaz de recibir. Esta hoja, estas hojas que sostengo entre mis manos, las merezco sean cuales sean las imperfecciones y las debilidades que, por ellas, con ellas, me son señaladas.
Ante todo, debo dar las gracias a la Vida por la oportunidad que me ofrece de crecer. Queremos decir que si algunos de vosotros tienen algún estado de ánimo pensando que tal vez lo hayan hecho mejor de lo que dice ese trozo de papel, pues que eso les alimente, porque la voluntad que hemos inspirado a nuestros cuatro hermanos y hermana aquí presentes para su redacción, es una voluntad de enseñanza, una voluntad amorosa y no una voluntad de crítica, cuales quiera que sean las observaciones que encontréis. Todo está aquí para haceros crecer. Que vuestros egos aprendan enseguida, decimos enseguida, a volar por encima ya sea de los elogios como por encima de lo que haya que mejorar. Habéis venido para aprender y aprenderéis hasta el final y seguiréis aprendiendo; lo queráis o no, seguiréis aprendiendo.
Amamos lo que se desprende de vuestros corazones y es por eso que estáis aquí presentes en este instante, porque hemos hecho todo lo posible para que pudierais reuniros así y recibir lo que anhelabais. Todavía existen algunos pequeños juegos de personalidades…
P: En general se aprende mucho por el sufrimiento ya sea físico o moral, ¿es posible encontrar otra vía de enseñanza?
R: En lo absoluto, es perfectamente posible. Queremos decir que el sufrimiento no es una enseñanza inevitable en el conjunto de la creación, en el conjunto del cosmos. Queremos simplemente decir, que la vía que esta humanidad y las otras, ya que evidentemente no sois la única humanidad que se encuentra ante ese tipo de situaciones, esta vía no es actualmente algo evitable, sencillamente porque habéis pisado un engranaje que desde hace millones de años os hace pasar de forma tortuosa por todas las expresiones del sufrimiento. Fue una elección que se hizo a un momento dado cuando os separabais del Principio original, no es una ley universal. Ahora que habéis puesto el pie en ese engranaje, debéis ir hasta el final. Pero todo lo que se os enseña, todo en todos los ámbitos de la vida y en particular las pruebas con las que os tenéis que enfrentar, todo tiene por objetivo haceros superar este sufrimiento, es decir, haceros volar cada vez más alto hacia el cielo de vuestro propio espíritu.
Tenéis que empezar realmente a comprender que un sufrimiento arraiga más en el ser a medida que este le concede más importancia. No son los acontecimientos en sí lo que genera tal o cual nivel de sufrimiento, ni cómo los consideramos, los abordamos o los vivimos, ¿comprendes?
Todo depende de la mirada que pones sobre una dificultad, todo depende de tu capacidad de extracción del nivel de sufrimiento que te agobia. Lo que puede ser doloroso para un niño, por ejemplo, no lo es necesariamente para un adulto porque el nivel de conciencia del adulto, cómo mira el obstáculo, son totalmente diferentes. Pues bien, la diferencia entre vosotros y nosotros, vuestros Hermanos mayores, es que no ponemos la misma mirada sobre los mismos, digamos, obstáculos o los mismos acontecimientos que podrían convertirse en obstáculos. Lo que aún os hace sufrir, no nos hace sufrir.
El crecimiento es lo que debéis llamar a vosotros, y para crecer hay que vivir. Para crecer, también hay que dejar vivir, es decir, no querer agarrarse a todo para que nada se mueva, o para atraer todo hacia uno mismo. La vida no es eso, es eso otro: es dando como recibimos. ¿Habéis comprendido bien el sentido de todas estas palabras, amigos?
No queríamos simplemente felicitaros hoy por el hermoso trabajo que habéis realizado. Queríamos simplemente deciros: ¡bravo! ¡Pero cuidado! Cuidado porque ahora es cuando todo empieza para vosotros en este campo. Y es hacia la verdad que se oculta en el fondo de vuestro corazón hacia donde os dirigís, y es gracias a esa verdad como podréis ayudar a la humanidad. Tenéis esa responsabilidad. Sobre todo, no la dañéis por pequeñeces pasajeras. Os repetimos una vez más la felicidad que tenemos de haberos podido guiara a lo largo de estos tres años, y sobre todo no vayáis a creer que estaremos ahora ausentes de vuestras vidas, o mudos en vuestras vidas.
Llamad a la Onda Crística tantas veces como queráis, como necesitéis, por supuesto es a Cristo a quien encontraréis al final del camino, pero de camino estaremos aquí, a vuestro lado.



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