PRÁCTICA / MEDITACIÓN
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Un espacio de recursos para continuar profundizando en las Terapias Esenias y Egipcias, practicar por tu cuenta y enriquecer tu experiencia como terapeuta.
Autotratamiento para regular las emociones

¿Para qué hacemos esta práctica?
Puede utilizarse antes de realizar un cuidado, para ayudar al terapeuta a recuperar su centrado y su estado interior, pero también en cualquier momento del día en que las emociones se vuelvan demasiado intensas: ante un conflicto en el trabajo, una situación de agitación mental, una reacción emocional fuerte o simplemente cuando sintamos que necesitamos recuperar nuestro equilibrio.
La práctica permite acompañar las oleadas emocionales y disolver sus primeras formas de cristalización mental, antes de que se instalen y adquieran mayor fuerza.
Al realizarla sobre uno mismo, la persona participa activamente en su propio proceso.

La práctica
Comenzad colocando vuestra mano izquierda sobre vuestro plexo solar, un poco por encima del ombligo, mientras posicionáis la mano derecha en el centro del pecho. Quedaos así durante un rato, con los ojos cerrados y la respiración completamente libre.
Procurad visualizar, sobre la pantalla de vuestros párpados cerrados, la imagen de una copa translúcida que un pequeño chorrillo de agua va llenando lentamente. Cuando la copa esté llena, vuestro corazón estará también pleno de una onda fresca.
Inspirad y después espirad completamente todo lo que llena vuestros pulmones, siendo conscientes de que expulsáis al mismo tiempo todo aquello que contamina vuestros pensamientos y vuestros actos. Repetid estas inspiraciones y espiraciones lentamente, tantas veces como lo sintáis. Poco a poco se irá produciendo un suave trabajo de desactivación sobre vuestras cristalizaciones mentales.
A continuación, subid las manos al siguiente nivel: la derecha se situará sobre vuestro chakra laríngeo y la izquierda sobre vuestro chakra cardíaco.
Dejad que el silencio se instale en vosotros. Después, emitid el sonido «M» de forma suave pero sonora. Repetidlo varias veces seguidas y, a continuación, saboread plenamente la nueva clase de silencio que se instalará en vosotros.
Finalmente, juntad las manos y sonreíos a vosotros mismos. Al mismo tiempo, agradeced a la Fuerza de Vida el haberos ofrecido estos instantes. Y, ¿por qué no?, dedicadle también una pequeña plegaria de corazón que podáis hacer vuestra, como un leitmotiv, cada vez que este momento se repita.

Fuente
Autor
Daniel Meurois
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