PRÁCTICA / MEDITACIÓN
Aprender · Practicar · Integrar
Un espacio de recursos para continuar profundizando en las Terapias Esenias y Egipcias, practicar por tu cuenta y enriquecer tu experiencia como terapeuta.
El juego de la Transparencia

¿Para qué hacemos esta práctica?
Esta práctica nos invita a observarnos con honestidad y sin juicio, reconocer nuestras debilidades y descubrir las cualidades que pueden ayudarnos a transformarlas.

La práctica
Busca un lugar tranquilo donde puedas estar a solas y disponer de unos minutos sin interrupciones. El propósito de esta práctica no es juzgarte ni hacer un inventario de todo aquello que consideras imperfecto en ti, sino aprender a mirarte con sinceridad y benevolencia.
Prepara dos listas. En la primera, escribe las debilidades o tendencias que reconoces actualmente en ti. Pueden ser, por ejemplo, la impaciencia, los celos, la irritabilidad, la necesidad de controlar, la dificultad para perdonar o cualquier otra actitud que sientas que limita tu libertad interior.
En la segunda, escribe las cualidades y recursos que reconoces en ti: paciencia, compasión, generosidad, alegría, confianza, sentido del humor, serenidad, voluntad, capacidad de escuchar u otras cualidades que formen parte de ti.
Observa ahora ambas listas con calma y reduce cada una a los aspectos que consideres realmente esenciales. No se trata de acumular etiquetas, sino de llegar a una visión sencilla y sincera de aquello que quieres transformar y de los recursos que ya posees.
Coloca después ambas listas una junto a la otra y contempla las correspondencias que pueden establecerse entre ellas. Pregúntate qué cualidad presente en ti podría ayudarte a transformar o disminuir cada una de tus dificultades.
Puedes unirlas mediante líneas o flechas para hacer visible esta relación. Por ejemplo, una tendencia a los celos puede encontrar un apoyo en la generosidad; la irritabilidad, en la compasión; la necesidad de criticar, en la capacidad de comprender.
Permanece unos instantes en silencio ante estas correspondencias. No busques combatir tus debilidades ni convertirlas en enemigas. La transformación comienza cuando una cualidad consciente puede ocupar progresivamente el espacio que antes dejábamos a una reacción automática.
Finalmente, lleva tu atención al corazón y acoge este trabajo con sencillez. Reconoce las cualidades que ya existen en ti y decide cuál de ellas deseas alimentar de manera más consciente en tu vida cotidiana.
La práctica no consiste en luchar contra lo que queremos cambiar, sino en fortalecer aquello que queremos hacer crecer.

Fuente
Autor
Daniel Meurois
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